Mientras todos se preguntan por qué, yo me pregunto ¿y por qué no?

miércoles, 23 de enero de 2013

Navidad

Bueno, sí, vale que ya hace casi un mes que pasó la Navidad, pero yo tenía mi entrada prevista y no pienso hacer el trabajo en balde. La entrada de hoy no trata de la Navidad en sí misma. Alguien esperará un mensaje de paz y de amor o algo así. Lo siento mucho, pero hoy toca algo más pesado, un análisis de la actualidad española a partir de una parte del discurso de Su Majestad el Rey. Sí, el discurso de Navidad. Sí, la única vez al año en que se oye la voz del monarca.
Pues bien, me he pegado la currada de recortar el discurso por su parte más interesante y no voy a dejarlo cogiendo polvo en Mis Documentos, así que aquí lo dejo:
No todo es economía. ¡Qué verdad! El rey no lo dice en el mismo sentido que yo, pero aprovecho la frase para meter una cuña en mi análisis. De acuerdo que estamos viviendo una crisis como nunca, que todos lo estamos pasando muy mal, pero, a pesar de todo, no todo es economía.
Todavía hay jóvenes emprendedores, todavía hay gente con proyectos. En España viven miles de jóvenes de todas las edades que, a pesar de las dificultades, siguen empeñados en ser felices. Y a mí ningún caballero encorbatado hablando de déficit y de la prima de riesgo y del cero coma cuatro y del producto interior bruto y de tantas otras cosas va a quitarme la ilusión por vivir.
Me perdonaréis que pierda los estribos un momento, pero es que estoy ya hasta las narices. ¡A la mierda la crisis! ¡A la mierda los políticos ladros y los adultos prudentes, responsables y cabizbajos! ¡A la mierda el pesimismo -realismo, lo llaman- y todos sus amigos!
Estoy cansado de que me quieran quitar la felicidad. Que por mucha crisis que haya todavía somos personas, y tenemos aspiraciones y deseos, y proyectos de futuro a largo y a corto plazo, y todavía hay gente que  lucha por un mundo mejor, y que se enamora, y todavía hoy nacen niños.
No sé quién decía aquello de que "cada niño que nace me demuestra que Dios todavía no ha perdido la fe en la humanidad", pero es una gran frase.  Todavía hay un futuro hacia donde mirar, a pesar de toda esta mierda en la que estamos metidos, y no pienso dejar que me quiten mi futuro.
Y con esto termino mi momento de motivación y vuelvo al discurso de Su Majestad. La política española no está en sus mejores horas en cuanto a la percepción ciudadana. VERDAD. Pero como una casa. Estamos hasta el gorro de tanto politicastro ladronzuelo, de tanto gorrón y parásito, de tanto pseudorepresentante-del-pueblo que vive a su costa. Pero yo voy más allá que el rey. Las malas horas de la política española no afectan solamente a la percepción ciudadana -que sin duda- sino a toda la realidad.
Se percibe así porque es así. La realidad por encima del conocimiento. Aristóteles y tal. Pero bueno, en este caso, realidad y conocimiento coinciden: la clase política española es un asco.
El caso Faisán, la trama Gürtel, el tío Bárcenas, los Pujol o el amigo Artur Mas son ejemplos de que lo que digo es verdad. Por no meter en el mismo saco a miembros de la Casa Real como Iñaqui Urdangarrín.
Amigos míos, la verdad sobre este país es que el que puede robar, roba. No nos equivoquemos, esto no pasa solamente en la clase política, o en los ricos y poderosos. Esto pasa en todos los estratos sociales. Por eso no debería extrañarnos que nuestros políticos roben.
A pesar de todo, no es lo mismo que robe un Don Nadie cualquiera que que lo haga alguien que se supone que representa a sus conciudadanos, la legalidad, el orden y la justicia. No es lo mismo que te roben veintidós euros que que te roben veintidós millones de euros.
Don Juan Carlos hace un llamamiento a la Política -así, con mayúsculas. Aplaudo este llamamiento. Amigos míos, la política es buena. Nuestros políticos -quizás nuestro sistema- son corruptos, pero la política es buena. Es más, es necesaria. Nos ha costado veintiún siglos desarrollar este sistema que llamamos democracia y se ha derramado mucha sangre en nombre de la libertad.
Haber llegado hasta aquí es un logro que los españoles no podemos echar por tierra con tanta facilidad. La democracia es, en palabras de Kennedy, el menos malos de los sistemas políticos conocidos. Es verdad que ha de estar en constante regeneración, y que quedan muchos huecos que tapar, pero la democracia es buena y hemos de trabajar por perpetuarla.
La Política está orientada al bien común. La política es un servicio a los compatriotas y a la Patria. La Política es una entrega muchas veces desagradecida. Los cargos son cargas. Pero este país parece haberlo olvidado. En este país, quienes deberían servir a su pueblo se dedican a embolsillarse su dinero. Esto, amigos míos, es, a mi entender, una gran desfachatez y un vicio moralmente detestable.
Esta es la idea que más me ha gustado del discurso, la reivindicación de una Política auténtica. Concluye diciendo que esta es la única política capaz de reafirmar la confianza en nuestra gran nación. Es cierto. Para ganarse la confianza de los ciudadanos hacen falta políticos humanamente brillantes y moralmente bien edificados. Honrados y virtuosos, capaces de sacar adelante España. Esos son los que hacen falta.
Retírense, políticos ladrones, que llegó la hora de los Políticos.

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