El hombre es un ser social por naturaleza. Política viene del griego πολιτικός (politikós) que significa "de los ciudadanos". En la medida en que el hombre se relaciona con su entorno social es un ser político, porque, necesariamente, ha de tener unas necesidades, preferencias u opiniones respecto a los temas sociales.
Quizás la enfermedad que sufre la España del siglo XXI es la desorientación de la política, de los políticos y de los españoles.
Entiendo -y comparto- que la gente esté cansada de la clase política, de su corrupción y de su desfachatez -con honrosas excepciones-. Pero esto ya es meterse en política, tener una opinión.
Hoy es políticamente correcto ser apolítico, porque los políticos son unos corruptos y el sistema está mal hecho y nos roban el dinero, y estamos en crisis, y ya estamos todos hasta las narices de tanta pamplina.
Y esto es un craso error. Cuando la mayoría es apolítica -no digamos apolítica, digamos mejor pasota- entonces una minoría que está en el poder seguirá haciendo de las suyas.
Es ahora tiempo de luchadores. Tiempo de soñadores y de ilusos. Es el momento de los grandes hombres. Es el momento de los que no arrojan la toalla. En resumen: es un mal momento. Porque es en los malos momentos cuando se toman las grandes decisiones.
Es el momento de que la política vuelva al lugar que debería ocupar en la sociedad, es decir, que sea un servicio para todos.
No le quito la razón a nadie que diga que el sistema político español está mal planteado, o que la corrupción política es uno de los grandes problemas de España -acaso el más grande-. Lo que no puedo aceptar es esa visión derrotista que ha invadido a todos.
No le quito ni un poco de su importancia al gran marrón en el que estamos metidos, pero la única manera de solucionarlo es ponernos a ello. Y esto, señores, no se hace siendo apolítico.
Así pues, el problema de España es más la apolítica que la política. El no implicarse social generalizado, el no hacer nada de la inmensa mayoría de la sociedad es lo que nos hunde.
Caballeros, no será fácil, no será bonito, pero la manera de salir de esta no es no hacer nada: es hora de actuar.

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