Mientras todos se preguntan por qué, yo me pregunto ¿y por qué no?

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Igualdad?

Hay días que tienen especial carga de estrés, como la semana de exámenes, en los que me levanto con ganas de discutir con alguien. Como suelo ser pacífico y me sabe mal encararme con alguien porque sí, una de mis aficiones es escoger un tema polémico y dar la opinión contraria a la que tiene la gente en general.
Hoy el péndulo se ha detenido sobre el tema de la igualdad entre hombres y mujeres.
¡Ja! ¿Igualdad? ¡Por favor...! ¿Qué es eso? La igualdad, queridos lectores, ¡no existe! (Obsérvese que he escrito "queridos lectores" y no "queridos lectores y lectoras", porque en buen castellano, el plural masculino hace referencia a la totalidad de los sujetos: hombres y mujeres) Los hombres y las mujeres no son iguales.
Parece evidente, pero nos hemos empeñado en decir lo contrario, y hoy en día es casi un sacrilegio afirmar lo evidente.
Mamá Naturaleza, que es más inteligente que nosotros, nos ha hecho a los hombres varones y mujeres, y si no fuera así, se nos acababa la juerga en un santiamén. Pero como los hombres (refiriéndome, por supuesto, al conjunto de los seres humanos, cosas del castellano) somos tan cabezotas, nos empecinamos en decir lo contrario.
Vamos a ver. Biológicamente somos distintos. Supongo que no hace falta que me extienda en la explicación de este apartado, ya que cualquiera, a poco observador que sea, verá que en la silueta de un varón y una mujer hay notables diferencias, a parte de detalles como la cantidad de pelo y su ubicación, el grosor de la voz, las hormonas y todas estas cosas que un estudiante de Letras no alcanza a conocer por completo.
En segundo lugar, está el plano psicológico de los dos sexos. De acuerdo en que cada persona es un mundo, y no podemos decir que la psicología de todos los varones y de todas las mujeres sea igual, pero, a pesar de todo, encontramos generalizadas distintas características comunes en ambos sexos.
Según estudios de psicología (no me preguntéis quién los realizó, lo he encontrado en un blog), los hombres son más circunscritos, inmediatistas y tienden al análisis por pasos. Las mujeres, en cambio, tienen una forma de pensar más global y flexible, tienden a los planes a largo plazo y son más imaginativas e intuitivas.
Por último, en el plano afectivo, cada sexo vive de una forma distinta y, además, complementaria, cosa que justifica que la heterosexualidad sea la opción sexual preferida. Los hombres y las mujeres tienen formas distintas de vivir sus sentimientos, sus afectos y su sexualidad. Sobre estos temas se ha escrito mucho y no vale la pena extenderse ahora.
Así pues, quería quedarme con la idea de que la igualdad no existe: es una falacia, un invento, una gran mentira. Lo más curioso del asunto ¡es que la gente se lo cree! La gente cree realmente que el hombre y la mujer son iguales, aunque cualquier niño que empieza a razonar es capaz de ver claramente la diferencia.
Ahora que ya he expuesto mi punto de vista acerca de la igualdad, he de hablar acerca de la posición relativa de los dos sexos.
Alguien que lea estas líneas podría interpretar que creo que el papel de la mujer es obedecer a su marido, y callar, y ser inferior y, en fin, todas estas chorradas que se han ido pensando a lo largo de los siglos. Pues lamento decepcionar a quienquiera que pudiese pensarlo, pero no creo esto.
Cuando digo que el hombre y la mujer no son iguales no quiero decir que uno sea mejor que el otro, sino precisamente lo que he dicho, que son distintos: sin más connotaciones.
Y ya que estamos despotricando contra el modo de pensar de la gente en general, voy a terminar condenando el machismo y el feminismo.
El machismo es un movimiento cultural (perdona que me ría de mi propia expresión). Corrijo. El machismo es un movimiento anti-cultural que propone que el varón ocupa una posición superior a la de la mujer, que sería el "sexo débil". Es algo denigrante y, además, muestra de ignorancia.
Por otro lado, el feminismo es otro movimiento anti-cultural que, enojado (y con razón) por el pensamiento machista, pretende igualar al varón y la mujer. El fin es muy loable, pero los medios se rebajan bastante. ¿Cuál es el modo que se utiliza para conseguir el fin? Convertir a las mujeres en hombres.
¡Las mujeres no son hombres! ¡Los hombres no son mujeres! Ambos sexos tienen la misma dignidad y los mismos derechos, y ninguno está por encima del otro, pero ¡por el amor de Dios! son distintos. Nadie puede decir que el hombre y la mujer son iguales.
Y punto.

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