Mientras todos se preguntan por qué, yo me pregunto ¿y por qué no?

sábado, 3 de noviembre de 2012

Foc i flama

Estudio en un colegio privado de educación diferenciada. Mucha gente está en contra de este tipo de colegios -la mayoría de las veces por ignorancia- y les pone etiquetas desagradables -desde sexistas hasta homófobos-. Pero esto ya es demasiado. Ayer por la mañana, cuando llegué a clase, había tres pintadas en las paredes del edificio. Una rezaba "justícia o mort", otra, "foc a la privada", y una tercera, la más desagradable, "mentre els nostres fills pateixen fam, els vostres ploraran sang". Esto significa: justicia o muerte/ fuego a la privada/ mientras nuestros hijos pasan hambre, los vuestros llorarán sangre.
Las dos primeras pueden considerarse actos vandálicos más o menos infundados; en cambio, el tercero es, claramente, una amenaza de muerte. Sí. Me han amenazado de muerte. Pasé todo el día dándole vueltas al asunto, intentando encontrarle un sentido razonable a esas palabras y no lo encontré. Quiero decir que sé perfectamente lo que quieren decir con eso, y no tienen razón. Y pasé todo el día buscando la manera de explicar a los artistas en cuestión por qué estaban equivocados. Pero llegué a la conclusión de que nadie que escribe amenazas de muerte en un muro por la noche tiene suficiente capacidad intelectual como para discutir con él cualquier tema.
Si analizamos la situación, el perfil de los tipos que hayan hecho esto es muy lamentable. En primer lugar entran de noche en una propiedad privada y la desmejoran. Esto es vandalismo. Así que en primer lugar podemos decir que son criminales. Después me amenazan de muerte. Deduzco, pues, que no tendrían ningún problema en abrirme en canal con una navaja de Albacete solamente porque estudio en un colegio privado. Y alguien que a estas alturas de la vida -siglo XXI, con todo lo que hemos pasado ya- amenace de muerte, es un necio, un insensato y un asesino en potencia. Necio (del latín ne scio, que no sabe) porque probablemente no tiene ni idea de que en el siglo pasado hemos pasado dos Guerras Mundiales, y una oleada de totalitarismos -Lenin y Stalin, Hitler, Mussolini y Franco- y en el caso español también una Guerra Civil que se llevó miles de almas españolas. Ni tampoco sabrá que después de esto empezaron a formarse instituciones supranacionales e internacionales, como la ONU, ni que existe una Declaración de los Derechos Humanos, que defiende el derecho a la vida (no porque antes no existieran dichos derechos, sino porque antes nadie los puso por escrito) y todas estas cosas. Insensato porque probablemente no ha sabido medir sus palabras, y por la boca muere el pez. Y si las ha medido con fría serenidad, entonces su insensatez alcanza límites insospechados, porque no esperarán que mis padres -y el resto de padres que tienen hijos en mi colegio- miren sentados cómo asesinan a sus hijos. Y también asesinos en potencia. Porque quien es capaz de amenazar tan fríamente es capaz de llevar a término su amenaza.
También, siguiendo con la descripción, me atrevo a tachar de cobardes a aquellos que hicieron esto porque no han venido de día y a rostro descubierto. No. No sabemos quién ha sido. No sé quién quiere matarme. Y no lo sé porque ese alguien es un cobarde. Un cobarde que actúa de noche, fuera de la luz y de la justicia. Si yo amenazara a alguien de muerte -Dios me libre de hacerlo jamás- iría a su casa, llamaría al timbre y le lanzaría el guante -no sé si real o metafóricamente- con educación y frialdad, como los malos de las películas, que tienen mucha más clase que estos tipejos, o sea, que estos son, encima, muy poco elegantes.
Recopilando. Quienes quieren matarme tienen el siguiente perfil: son delincuentes, necios, desagradables, insensatos y asesinos potenciales. Pero claro, luego los malos somos los niños pijos que estudiamos en colegios privados.
Voy becado y mis padres hacen un esfuerzo brutal para que pueda estudiar allí. Creo que mis padres merecen un respeto, porque además son perfectamente libres para que yo estudie donde quiera. Pero esta entrada queda incompleta. La próxima la dedicaré a hablar sobre la educación privada y, más concretamente, la diferenciada.

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